Que bien se siente cuando se ve la carita de alegría de los niños y niñas al realizar una actividad que les ha gustado y con la cual se han divertido o cuando han logrado hacer algo que no podían. Cada día esa carita es una esperanza para nosotros los Educadores, pues ella nos da la fuerza, la paciencia y principalmente el amor que nos mueve a hacer nuestro trabajo cada día con mayor entrega para ellos. Observemos estas caritas a través de estas fotos que nos expresan sus vivencias.